Los clásicos langostinos a la gabardina ya puedes encontrarlos en mi página. En internet hay multitud de variantes con huevo, cerveza y un sinfín de ingredientes. Yo te propongo la fórmula clásica, con ingredientes muy simples y un resultado espectacular que nunca falla.
Empezamos la elaboración preparando los langostinos: retiramos las cabezas y todas las pieles pero dejando la colita, y los desvenamos.
Lo siguiente es preparar el rebozado y para ello ponemos en el vaso de la batidora la harina con la levadura y la sal...
... y vamos vertiendo la leche fría batiendo con la minipimer...
... hasta que quede una pasta integrada y sin grumos.
Cuando vayas a freír los langostinos los vamos pasando, de uno en uno, cogiéndolos por las colas, por la masa del rebozado y los vamos poniendo en una sartén antiadherente con el aceite de girasol bien caliente...
... dándoles la vuelta para que doren y queden crujientes por todos lados.
Una vez fritos los ponemos a escurrir en un plato sobre papel de cocina.
Los langostinos a la gabardina están listos para comer bien calentitos.
En mi caso los acompañé con una mayonesa casera (leer receta) también recién hecha.