Preparamos los mostachones retirándoles el papel en el que vienen (también te sirve cualquier otra variante de bizcocho).
En un cazo ponemos medio vaso de agua y una cucharada de azúcar. Si tienes licor de cerezas (se llama Kirsch) añade una cucaharada, porque para esta preparación liga muy bien.
Dejamos que hierva unos minutos hasta que se forme una especie de almíbar no muy denso.
Troceamos los mostachones y los ponemos en el vaso de servir...
... y con una brocha los empapamos del almíbar.
En un cazo ponemos la mermelada de fresa, en esta ocasión era una mermelada hecha por mí, y le añadimos unas gotitas de agua para diluirla ligeramente.
Volcamos la mermelada sobre los mostachones.
Montamos la nata hasta que tenga picos firmes...
... y, con un palito añadimos un poco de colorante rojo en pasta.
Seguimos batiendo con las varillas eléctricas hasta conseguir una nata coloreada, en esta ocasión quedó rosa, que es el color favorito de mi nieta y quería sorprenderla.
Metemos la nata coloreada en una manga pastelera con boquilla rizada y vamos decorando los vasos.
Los metemos en la nevera para refrigerarlos hasta el momento de comerlos.
El postre casero con mostachones, mermelada de fresa y nata montada está listo para comer.