Empezamos poniendo en un caldero pequeño las papas y la zanahoria peladas y troceadas,
las cubrimos con agua y añadimos una cucharada de sal gorda y las tenemos cociendo durante unos 20 minutos hasta que estén cocidas.
Las retiramos del fuego, las escurrimos bien...
... y las trituramos con ayuda de un machacapapas o con un tenedor,
para luego pasarlas a un bol dejándolas atemperar un poco.
Luego salpimentamos el puré de papas y zanahorias (usé pimienta blanca molida) y agregamos el huevo, la cucharadita de perejil picado y el puñado de queso rallado (usé una mezcla de cuatro quesos).
Removemos todo bien hasta tener una mezcla homogénea y culminamos añadiendo dos cucharadas de queso pecorino romano en polvo (este último ingrediente es opcional y no imprescindible),
volviendo a remover todo hasta tenerlo integrado.
Para hacer los pasteles cogemos porciones de masa de unos 60 gramos y con la mano humedecida hacemos una bola que luego aplastamos ligeramente con las palmas de las manos y lo rebozamos pasándolo por pan rallado.
Continuamos haciendo el resto de pasteles y poniéndolos en un cuenco sobre papel film hasta que los vayamos a freír.
En dicho momento ponemos a calentar el aceite que vayas a usar, usé de girasol, en una sartén y cuando esté suficientemente caliente ponemos a freír unos pocos pasteles...
... hasta que doren por un lado para después darles la vuelta.
Los escurrimos colocándolos en un plato sobre papel de cocina.
Tus pasteles de papa y zanahoria están listos para servir.