Empezamos la elaboración precalentando el horno a 200ºC.
Luego ponemos la lámina de hojaldre estirada, con la hoja para hornear con la que vienen, en una bandeja de horno...
... y la espolvoreamos generosamente con azúcar glass ayudándonos de un colador.
Metemos la bandeja con el hojaldre en el horno y horneamos durante 15 – 20 minutos hasta que veamos que el hojaldre está dorado y crujiente...
... momento en el que sacamos el hojaldre del horno y lo dejamos enfriar sobre una rejilla.
Continuamos la elaboración poniendo la nata en un bol añadiéndole las semillas de una vaina de vainilla...
... y las cinco cucharadas de azúcar y batimos con varillas eléctricas hasta que forme picos blandos.
En dicho momento añadimos la ralladura de naranja y mezclamos con ayuda de una espátula con cuidado.
Metemos la nata montada en una manga pastelera con boquilla (usé una boquilla rizada) y la ponemos a refrigerar en la nevera hasta el momento en que vayamos a montar la preparación.
Aprovechamos para limpiar las fresas retirándoles las partes verdes y troceándolas, si fueran muy grandes, por la mitad o en cuartos, poniéndolas en un cuenco para enfriarlas también hasta el momento del montaje.
Montamos la preparación justo en el momento en que la vayamos a consumir.
Con un cuchillo de sierra cortamos el hojaldre en tres trozos a lo largo.
Ponemos dos puntos de nata en la bandeja de presentación para usarla como pegamento y colocamos encima el primer trozo de hojaldre...
... y extendemos por encima 3 – 4 filas de nata montada...
... y cubrimos la nata con una buena cantidad de fresas troceadas.
Continuamos colocando el segundo trozo de hojaldre, puesto al revés, sobre las fresas apretando con cuidado con las palmas de las manos para fijarlo y dejarlo equilibrado.
Ponemos, de nuevo, varias líneas de nata montada por encima...
... y cubrimos con fresas troceadas.
Sólo falta colocar encima el tercer trozo de hojaldre apretándolo también para fijarlo y equilibrarlo.
Finalizamos espolvoreando azúcar glass por encima.
El milhojas de fresas está listo para comer.
No te cuento lo divertidísimo que es ver la cara de los comensales mientras montas el plato.
Ayúdate de un cuchillo de sierra para cortarlo en cuatro porciones, de arriba abajo, y diviértete viendo cómo se lo comen y se pringan de nata.