En un molde que sirva para desmoldar el aro introducimos las galletas trituradas y mezcladas con la mantequilla para hacer la base.
Exprimimos los dos limones y reservamos el zumo.
En un bol introducimos la leche condensada y seguidamente la yema de los 3 huevos.
Batimos con unas barillas y a continuación añadimos el zumo de limón y las ralladuras.
Batimos bien teniendo en cuenta que tiene que quedar como unas natillas algo espesitas. Si ves que no te espesa lo suficiente es que, a lo mejor, tenía poco zumo y hay que añadirle un poco más. Esta mezcla la incorporamos sobre la base de galletas.
Por otro lado batimos las claras de 4 huevos a punto de nieve añadiéndoles al final unas cucharadas de azúcar glass.
La volcamos en el molde y con una espátula la alisamos o si prefieres podemos dejarla irregularmente.
Habremos calentado previamente el grill del horno y metemos la tarta unos segundos.
La controlamos simplemente para que se dore el merengue por encima. Si tienes un soplete de éstos modernos no hace falta meterla en el horno sino utilizarlo para dorar la superficie de la tarta.
Por último, la metemos en la nevera unas seis horas aproximadamente. Pasado ese tiempo, podemos desmoldarla perfectamente y ¡a comer! Disfruta con los tuyos de esta tarta de tres colores.